domingo, 14 de octubre de 2012

GONDOLA



LA INCIDENCIA DE LOS
FORMADORES DE PRECIOS

EN EL SIGUIENTE ARTÍCULO DAMOS UNA PRIMERA MIRADA AL TEMA DEL AUMENTO DE PRECIOS Y DE LAS EMPRESAS QUE LOS FORMAN. ESPECIALISTAS Y ECONOMISTAS CONSULTADOS POR EL DIARIO "TIEMPO ARGENTINO" Y UN COMPLETO INFORME DEL PERIODISTA FERNANDO KRAKOWIAK NOS PERMITEN UNA APROXIMACIÓN A ESTE CONTROVERTIDO ASUNTO.


La inflación de la que tanto se habla es un problema que no responde a una sola causal. Se trata de un fenómeno que atraviesa históricamente a los argentinos y que por lo tanto genera encendidos debates tanto en niveles académicos como en el ciudadano común.
Si bien es cierto que la recuperación de la macroeconomía por parte del Estado -a partir del desendeudamiento externo y el alto nivel de reservas- evitó un proceso de espirilización como sucedió en las décadas del setenta y ochenta, la vigencia de un alza permanente de precios provoca una erosión en el poder adquisitivo de los asalariados. Desde la ortodoxia económica, los motivos que explican este fenómeno son siempre los mismos: una exagerada emisión monetaria y un desmedido aumento de los salarios. Sin embargo, desde estas perspectivas no se soslaya el fenómeno que tiene que ver con la concentración en algunos sectores de la economía que les permite convertirse en formadores de precios y por lo tanto quedarse con "la parte del león" de toda la cadena.
El alimentario es uno de los sectores en los que se dan las subas más significativas de precios y al que justamente más destina sus ingresos las clases populares. Precisamente, en este rubro es donde existe una fuerte concentración en ciertos eslabones de la cadena de producción y fundamentalmente en la de comercialización. Por ejemplo, las seis principales cadenas de supermercados e hipermercados manejan el 89% de las ventas de los productos alimenticios. Se trata de un fenomenal proceso de concentración si se tiene en cuenta que a fines de la década del ’80 su participación era del 50%.
Los datos del Indec son contundentes: la francesa Carrefour posee el 29% del mercado; le sigue el grupo chileno Cencosud (Jumbo) con el 21%; en tercer lugar figura Coto con el 20%; cuarto aparece la francesa Casino (supermercado Libertad) con el 7%; lo mismo que La Anónima y sexta se ubica la estadounidense Wal Mart con el 5% de participación en el mercado.
En tanto, economistas y especialistas consultados por el diario "Tiempo Argentino" explicaron cuales son los principales formadores de precios del país que son quienes manejan los precios, producen inflación e intentan apoderarse de los excedente de la economía, siendo responsables de los aumentos.
La alta concentración económica en sectores clave del proceso productivo genera una puja distributiva que favorece a los actores más fuertes en desmedro de los más vulnerables, quienes son despojados del excedente financiero.
Hay rubros de la economía, cuyo consumo atraviesa a todos los sectores sociales, que están en pocas manos dejando al resto de las empresas sin posibilidades de competir. Cualquier modificación en estos actores repercute en toda la cadena de valores. Más graves aun son los acuerdos que, por lo bajo, se establecen entre estas empresas con posiciones dominantes con el fin de no invertir para mantener una baja producción y aumentar sus ganancias sin riesgo alguno. Así se imponen precios que no tienen relación con los costos de producción sino con la especulación de exprimir hasta el último centavo del asalariado. En este juego tampoco faltan las trampas y extorsiones para quedarse con el negocio.
El investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Martín Schorr, explicó que "hay una relación muy estrecha entre la concentración de los mercados, que se acentuó mucho en los últimos años, y la inflación".
Destacó como centrales a los insumos básicos como el acero, petróleo y sus derivados, la agroindustria, industrias químicas y la celulosa. "Generalmente están ligados a capital extranjero o son actores locales muy transnacionalizados", agregó. "Los insumos intermedios que son utilizados por todas las industrias erosionan la rentabilidad de la producción final. Por ejemplo, en los bienes de capital, un sector con mucha presencia de pymes, el principal problema fue el costo del acero", explicó Schorr. Este mercado está prácticamente monopolizado por Siderar.
Casi la mitad de la producción del hierro y el cemento está concentrada en dos empresas: Acindar y Loma Negra (hoy en manos del grupo brasileño Camargo Correa), respectivamente. Ambos materiales son imprescindibles para la construcción. El investigador de FLACSO afirmó que "la suba de precios de este sector fue muy superior a la de otros rubros industriales, es decir que captaron renta diferencial, los excedentes. El epicentro de estos aumentos no fueron las empresas constructoras, sino los precios ligados a firmas tan concentradas."
El caso de Arcor es emblemático en la agroindustria nacional. Hoy tiene bajo su imperio decenas de empresas que la posicionaron como la principal productora mundial de caramelos y, en infinita expansión, acapara espacios privilegiados en el mercado de las golosinas, galletas, helados, chocolates y alimentos. Produce sus principales insumos: fructuosa y glucosa (ingenios de azúcar en Tucumán), trozos de maíz, harina, sémola, leche (posee 2900 vacas) y hasta fabrica el cartón corrugado para sus envases, convirtiéndose en el principal productor de este material en el país.
Sin controles ni competidores acordes a estas megaempresas, una sola modificación en la cadena de valores terminaría afectando a un sinfín de variables.
El economista Carlos Heller, dirigente de Nuevo Encuentro, resumió: "El dato que incidió fuertemente en el aumento de alimentos fue la Asignación Universal por Hijo, que le dio capacidad de consumo a un sector que vuelca absolutamente todo lo que recibe a artículos de primera necesidad." Y justificó: "Se observa perfectamente cómo la puja distributiva hace que los formadores de precios se apropien de parte de ese beneficio."
Heller argumentó que el Estado "recauda impuestos y transfiere a los sectores más débiles pero vía aumento de precios, la economía concentrada recupera parte de ese ingreso".
Por otra parte, un trabajo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, encabezado por el coordinador académico del Plan Fénix, Alberto Müller, planteó el escenario de una de las industrias más concentradas: la producción petroquímica, aglomerada principalmente en cuatro polos con el 70% de la capacidad total (Bahía Blanca, Ensenada, Campana y San Lorenzo-San Martín). Müller explicó que tradicionalmente el Estado se hizo cargo de estos emprendimientos que si bien son costosos, "tienen muy buena rentabilidad". Los principales grupos económicos que se reparten esta torta son seis: Dow Química Argentina SA, ICI Argentina SAIC, Atanor SCA, Repsol - YPF SA, Petrobras Energía SA y Solvay Idupa SAIC.
"Las empresas sostienen que no forman precios sino que se manejan con excedentes", detalló Müller, al tiempo que ironizó: "A veces es raro cómo se comportan, porque importan y exportan el mismo producto."
El especialista reveló cómo se reparten el mercado: "Las administradoras de gases, por ejemplo, tienen un instituto donde se juntan para ver qué va a producir cada una." El docente aclaró que esto sucede en todo el mundo y reconoció que son pocos competidores como para pelearse. Los datos despejan dudas: sobre un total de 107 productos que derivan de la petroquímica, sólo 13 son elaborados por más de dos empresas.
Los hipermercados también tienen fuerte incidencia en los precios y cuentan con el privilegio de ser el último eslabón para los consumidores. La concentración es excesiva: Cencosud (Jumbo, Disco, Supervea, Easy y varios centros comerciales); Carrefour (Norte y Día); y Coto. Vicente Lourenzo, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), indicó que sus "conductas influyen a la hora de evaluar la conformación de un ajuste de precios". El empresario recalcó la importancia de los supermercadistas chinos que "le han quitado una porción muy importante del mercado a los híper y están actuando como reguladores de precios".
Pedro Busetti, titular de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO) adhirió a la teoría de la avanzada asiática como un nuevo competidor. "Los hipermercados llegaron a centralizar el 60% de la venta de alimentos, hoy es del 40%." Muchas de estas grandes cadenas fueron denunciadas por presionar a los proveedores para que les vendieran más barato o pagarle con varios meses de retraso.
En otro orden, el representante de CAME se desentendió sobre las acusaciones de generar inflación que pesan sobre los comerciantes: "Lo único que hacemos es trasladar costos, porque si el inmediato anterior a nosotros aumenta ya que, a su vez, el anterior aumentó y así sucesivamente... generaríamos un ajuste de precios para no obtener rentabilidad nula." Además, Lourenzo sostuvo que "el único sector de la cadena que puede dar un aumento sin razones son los formadores de precios, aquellos proveedores o importadores de la materia prima que tienen cierta independencia o potestad para fijar valores".
Las asociaciones de consumidores destacan el poder que tiene el usuario "a través de presentaciones judiciales o dejando de comprar ciertos productos para no convalidar estas prácticas. El cliente puede generar cierto equilibrio", advirtió Pablo Chamatrópolus, presidente de Asociación Ciudadana y concejal de San Isidro.
La herramienta de la movilización ciudadana es considerada por algunos, como José Sbatella, titular de la Unidad de Información Financiera (estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia), quien indicó que "la movilización ciudadana es un mecanismo útil y se vislumbró (en el 2005) con Shell" cuando los precios de las naftas se disparaban. El funcionario agregó que la concentración económica debe ser regulada, "está mal visto que el poder político controle los precios pero tiene que haber institutos que sigan el mercado, fijen la distribución territorial y pongan precios acordes a la tasa de costos".
Los acuerdos de precios con el gobierno parecen un parche más que una solución definitiva y deberían aplicarse en casos especiales porque puede tener efectos no deseados. Según Martín Schorr, "si bien logran contener la inflación, puede ser peligroso. En la industria láctea, por ejemplo, se cierra con Mastellone (La Serenísima - Danone) que traslada el ajuste a sus proveedores. Terminan perdiendo los pequeños tamberos, con lo cual hay cierto incentivo para que Mastellone los termine comprando."

Así las cosas, una investigación realizada por el equipo de colaboradores del economista y el diputado nacional, Claudio Lozano, da cuenta de que una élite de 200 empresas se quedaron con el 31,6% del PBI en 1997, 51,3% en 2005 y 56,1% en 2007. Durante estos años, la cúpula de estas empresas a veces sólo cambió de manos, pero la tendencia continúa siendo la fusión y concentración. Y no parece revertirse.<

Por su parte, el periodista especializado en economía, Fernando Krakowiak plante que el fantasma de la inflación que atemoriza al Gobierno tiene entre sus causas la existencia de mercados dominados por un puñado de empresas formadoras de precios. El acelerado proceso de concentración y transnacionalización de la década del 90, combinado con las políticas de desregulación, redujo la competencia dejando uno o dos jugadores hegemónicos en sectores clave como la producción de alimentos e insumos de uso difundido (plástico, aluminio, acero, vidrio, papel y cartón). Para el Gobierno la concentración empresaria suele ser un arma de doble filo. Para lograr acuerdos consensuados de precios es mejor tener pocos y poderosos interlocutores que puedan hacerlos cumplir, pero si los acuerdos no llegan a concretarse o no se cumplen, esos mismos interlocutores pueden poner en jaque la estabilidad rápidamente, como sucedió en los últimos meses. En los mercados oligopólicos, la concientización ciudadana bajo el lema "no le compre al que aumenta" tiene un efecto relativo, pues las alternativas más económicas son pocas o ni siquiera existen. Por eso algunos especialistas recomiendan una acción más activa por parte del Estado a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, la modificación de aranceles y retenciones o incluso la regulación de precios .
A continuación se detallan algunos sectores dominados por pocos jugadores.
Lácteos.
En el país operan 15.000 tambos, pero Mastellone (La Serenísima) concentra el 60 por ciento de las ventas de leche fresca. Es un mercado con características oligopsónicas pasible de conductas anticompetitivas. El mejor ejemplo de la relevancia que tiene La Serenísima se observa en las negociaciones de estabilización de precios, ya que para controlar el valor de la leche el Gobierno se limita a negociar con Pascual Mastellone. En los últimos dos años logró hacerlo con éxito, pero desde enero "Don Pascual" aumentó la leche 4,4 por ciento generando preocupación en el Ministerio de Economía. En el caso de los quesos las subas son exorbitantes, el kilo de quartirolo, por ejemplo, aumentó 17,3 por ciento en el año y 177 por ciento desde la devaluación. En este mercado la dispersión es mayor, pues las empresas líderes concentran poco más del 40 por ciento. Las subas se explican por el aumento de las exportaciones (en los dos primeros meses del año aumentaron 130 por ciento) y, según un informe de la Secretaría de Agricultura, por la "excesiva remarcación que realizan los minoristas".
Yerba mate.
Es un mercado de características oligopólicas conformado por pocos molinos industriales (tres concentran el 50 por ciento del mercado) y cerca de 18 mil productores (el 95 por ciento minifundistas) atomizados y con escaso poder de negociación. Durante los ‘90, la industria fijó los precios a voluntad perjudicando al resto de la cadena. La sobreoferta de yerba hizo que el precio de la materia prima cayera más de 50 por ciento, mientras en las góndolas se mantenía inalterado. En 2001 los yerbateros recibían 6 centavos por kilo, que luego se vendía a 2,30 pesos. Con la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate, en febrero de 2002, los precios se regularon y en la actualidad los productores cobran 31 centavos por kilo. La industria absorbió parte de ese aumento y el resto lo fue trasladando a los consumidores. En el último mes el paquete de 500 gramos aumentó 1,9 por ciento y desde marzo de 2004 acumula una suba de 24,7 por ciento. Ahora los productores reclaman 40 centavos por kilo, lo que podría elevar de nuevo el precio. Los molinos que dominan el mercado son Las Marías (Taragüí, Unión, La Merced y Mañanita), Molinos Río de la Plata (Nobleza Gaucha, Chamigo y Pico de Oro) y Larangeira Mendes (Cruz de Malta).
Gaseosas.
Es un sector altamente concentrado. A fines de los ‘90, las multinacionales Coca-Cola y Pepsi (comercializada por Quilmes Industrial) controlaban el 80 por ciento del mercado. Con el estallido de la crisis fueron perdiendo terreno frente a gaseosas de bajo costo que llegaron a controlar el 29 por ciento de las ventas, dejando a Coca con el 53 por ciento y a Pepsi con el 18. Sin embargo, las estrategias desplegadas para llegar a los sectores empobrecidos (formatos más económicos, envases más pequeños y segundas marcas) y, fundamentalmente, la reactivación económica hicieron que las dos multinacionales líderes recuperaran posiciones en un contexto donde los niveles de producción y consumo ya son superiores al máximo histórico de 2001. Las gaseosas aumentaron 4,7 por ciento en el año y acumulan una suba de 100 por ciento desde la devaluación.
Azúcar.
En el país operan 23 ingenios, pero cuatro controlan el 52,9 por ciento de la producción: Ledesma (20,2 por ciento), Concepción (16), San Martín de Tabacal (10,2), propiedad del grupo norteamericano Seaboard, y La Providencia (5,5), de Arcor. De los despachos dirigidos al mercado interno, el 60 por ciento es absorbido por las industrias (fundamentalmente embotelladoras de gaseosas) y el 40 por ciento restante se consume en los hogares. El 98 por ciento de la producción se extrae de Tucumán, Salta y Jujuy. En Tucumán, los ingenios se abastecen sólo en un 10 por ciento con caña propia, existiendo cerca de 13.600 cañeros independientes que aportan el resto de la producción. En Salta y Jujuy, el 70 por ciento de la producción surge de los cañaverales de las empresas. Desde 1992, el sector está protegido por aranceles a la importación que impiden la llegada de azúcar más barata de Brasil. El objetivo del arancel era ganar tiempo para reconvertirse y ser más competitivo para enfrentar la importación, pero la modernización e integración del sector ha sido escasa. El azúcar aumentó 2,3 por ciento en el año y 125,4 por ciento desde la devaluación.
Artículos de tocador, cosmética y perfumería.
La diversidad de productos del sector determina la conformación de una estructura empresarial heterogénea en la que conviven pymes y grandes multinacionales. Sin embargo, estas últimas ejercen un amplio dominio, sobre todo en artículos de tocador, capilares, higiene descartable e higiene oral. Un informe reciente del Centro de Estudios para la Producción detalla que en higiene descartable Procter & Gamble (Pampers, Always), la norteamericana Kimberly Clark (Huggies, Pulls Up, Days) y Johnson & Johnson (Carefree, Siempre Libre y OB) controlan más del 50 por ciento de las ventas. En cremas dentales, la norteamericana Colgate-Palmolive (Colgate, Odol y Kolinos), Gillette-P&G (Oral B y Pro) y la angloholandesa Unilever (Close Up) concentran el 85 por ciento. En hojas de afeitar, Gillette-P&G (Gillette Mach 3, Sensor y Women Sensor), la francesa Bic (Bic Confort y Bic Twin) y Shick suman cerca del 85 por ciento. Estos productos aumentaron 2,1 por ciento en el año y 86,7 por ciento desde la devaluación.
Cigarrillos.
El 99 por ciento del mercado es controlado por las multinacionales Phillip Morris (Massalín Particulares), que acapara el 64 por ciento del total, y British American Tobacco (Nobleza Piccardo) que acumula el 35 por ciento restante. Ambas empresas explotan en conjunto 16 marcas entre las que se destacan, por un lado, Marlboro y Phillip Morris, y por otro, Camel y Jockey. En los últimos años crecieron las marcas económicas como Melbour (empresa Espert), V8 (Coimexpor) y Neon (Goloteca), pero, por ahora, el porcentaje de mercado que manejan es insignificante. Los cigarrillos aumentaron 7,2 por ciento en el año.
Envases.
Los distintos mercados están dominados por 1 o 2 empresas. En envases plásticos para gaseosas (PET), el único productor local es Voridian (los norteamericanos Eastman), que concentra el 50 por ciento de las ventas (el resto es importado). La producción de botellas de aceite y agua mineral (PVC) es controlada por el grupo belga Indupa Solvay (72 porciento del mercado y único productor local). El tetra-brik y los envases para leche y yogures los fabrica exclusivamente la compañía sueca TetraPack, y en envases de vidrio Cattorini Hermanos controla el 50 por ciento. La consecuencia del oligopolio se refleja en los precios, ya que desde la devaluación los envases de alimentos y bebidas aumentaron hasta 294 por ciento. Como adelantó Página/12, el Gobierno evalúa presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia por abuso de posición dominante.
Acero.
Acindar, propiedad de la multinacional Belgo Mineira, controla más del 50 por ciento de la producción de hierro redondo, pues Siderar, el otro gran productor de acero, se especializa en laminados planos. El principal competidor es Aceros Bragado (13 por ciento). Luego siguen Aceros Zapla, que concentra su actividad en Salta y Jujuy, y Sipar Aceros (Grupo brasileño Gerdau). Las barras de hierro redondo son un insumo central para la construcción y encabezan el ranking de aumentos de precios del Indec al acumular un 287 por ciento desde la devaluación. Entre las causas que explican la suba se destaca el aumento del precio internacional del acero, ya que es un commodity que se exporta. Sin embargo, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia investiga posibles "prácticas anticompetitivas" que pudieran estar ejerciendo presión sobre los precios.
Cemento.
Loma Negra (Fortabat), Minetti (propiedad de la suiza Holcim) y Cementos Avellaneda (consorcio español Molins/Uniland) controlan el 97 por ciento del mercado y mantienen circuitos de comercialización diferenciados, con pocas zonas en las que se plantea competencia por precios. La conformación oligopólica del mercado es lo que permite subir los precios de acuerdo con el interés de las empresas. Desde la devaluación, el cemento aumentó 168 por ciento, pese a que la roca caliza que sirve de materia prima se extrae de las canteras existentes en el país y la producción se destina casi exclusivamente al mercado interno.
La concentración de los mercados suele ser una consecuencia del desarrollo capitalista. La presión que ejerce la competencia a nivel global es de tal magnitud que en muchos casos las alianzas son la única alternativa no sólo para crecer sino para no desaparecer. En las naciones desarrolladas, el Estado cumple un papel importante poniendo límites legales para que los grandes grupos no abusen de su posición dominante. Sin embargo, en los países periféricos como la Argentina esos controles son más lábiles y se termina apostando a la "buena voluntad" empresaria para proteger el bolsillo de los más débiles.
 

miércoles, 10 de octubre de 2012

RESPUESTA A RICARDO


LA MIRADA "TUERTA"
DEL CONCEJAL PETRAGLIA



Uno puede ver la realidad con un solo ojo, con ninguno o con los dos. Depende de la voluntad que se tenga para tratar de ser lo más objetivo que uno pueda para analizarla con cierta objetividad.
El "desarrollista" Ricardo Petraglia nos habla de la existencia de un "relato", un cuento, una narración que el gobierno, supuestamente, trataría de imponer a una sociedad inerme, desinformada, permeable a ese tipo de historias inventadas, que cree cualquier cosa.
Pero el mismo concejal --que publicó una carta de lectores en el diario La Verdad-- se apropia del "relato" de los medios dominantes y nos habla de una inflación que "pasa el 20%", de "cepo" que impediría que mucha gente viaje al exterior, de lo "poco competitiva" que es la industria por el presunto "atraso cambiario", que no hay inversiones, que se busque a través del "Capo" de YPF, que empresas británicas participen del negocio petrolero, que la "energía no alcance", que el Estado "gaste mucho y mal incrementando cada año el déficit fiscal", que sea el "empleador que más negrea en los sueldos".
Debería, por su misma condición de dirigente, ser un poco más preciso y no utilizar un lenguaje o un discurso que es replicado pòr una oposición que no aporta una sola idea, una sola propuesta. Habría que preguntarle si siendo la gestión gubernativa tan deficitaria en tantos rubros, qué hace que una mayoría considerable haya apoyado al gobierno en la última elección de 2011?
Este gobierno, con sus luces y sombras, ha generado un proceso de inclusión social que no se advertía desde el primer gobierno del gral. Perón. El proceso de aumento de precios deriva de una puja por la distribución del ingreso. Desde el gobierno se alienta el consumo a través de una mejora del salario y de otros instrumentos como la Asignación Universal por Hijo y las empresas concentradoras de bienes y servicios tratan de apropiarse de la mayor parte del mismo. Pueden hacerlo de dos maneras: aumentando la inversión y la producción o vía precios. Acá el grueso del empresariado le resulta más sencillo apelar a esta segunda opción.
El famoso "atraso cambiario" al que alude el concejal nos remite a lo que reclaman sectores empresarios y la prensa dominante: una devaluación que lo que haría es impactar negativamente en el salario del trabajador. Así ocurrió en 2002 con aquella mega devaluación que produjo una impresionante transferencia de recursos del sector del trabajo a grupos de la economía altamente concentrados.
Habla de los "muchachos de la Prefectura y la Gendarmería" que parecerían simples trabajadores que están reclamando por una mala liquidación de sus salarios. La explicación del gobierno fue clara y tajante. No querer aceptarla es parte de esa visión sesgada. El problema surgió desde adentro, desde las mismas administraciones de esas instituciones y fue solucionado rápidamente. Los "muchachos" continuaron con la protesta lo cual constituye un acto insurreccional frente a un gobierno constitucional.
No hay "ajustes", Petraglia. Este año acá en la Argentina hubo paritarias libres, sin topes. Ajustes hay en España, Portugal, Italia, Grecia, Francia, países del "primer mundo" que tantas veces miramos con embeleso, como si allí estuviera el paraíso. Los ajustes que se están imponiendo están provocando miseria, desocupación, hambre. Ud. advierte que ese mismo panorama se esté produciendo aquí?
Ud. habla de que la justicia ("se sospecha" dice como atribuyendo el concepto a otro) está al servicio de "funcionarios corruptos". De quiénes? Imagino, solo imagino, que habla del vicepresidente Amado Boudou, funcionario que ni siquiera fue llamado como testigo ni a indagatoria en la investigación alentada por el Grupo Clarín sobre el caso Ciccone. El ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime está procesado y en cuanto al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno está siendo investigado por presunta "violencia de género".
Habla del "modelo" cortoplacista". Bueno, ya lleva nueve años y se extenderá, por lo menos, hasta el 2015 y a continuación menciona que no hay "un verdadero Proyecto Nacional de Desarrollo que aproveche las ventajas comparativas del contexto internacional".
Cuáles son hoy esas "ventajas comparativas"? En un mundo que se derrumba por la crisis del sistema financiero mundial, con países que tendrán nulo crecimiento económico, con países que están tratando de colocar sus excedentes comerciales a precio de dumping, diga cuales son tales ventajas".
El gobierno ha privilegiado el sostenimiento de las fuentes de trabajo, el consumo y la producción en un contexto mundial altamente conflictivo como acaba de denunciarlo la presidenta Cristina Fernández en las Naciones Unidas.
Hay construídas más de mil escuelas, hospitales, viviendas (el plan Procrear está generando un ambiente propicio para el sector de la construcción) se han abierto Universidades, hay caminos, rutas, autopistas. Hay más infraestructura energética porque de otro modo la economía no hubiera crecido, por ejemplo, en el 2010/2011 a tasas superiores al 8%. En cuanto a los ferrocarriles, han sido devastados desde que se implementara el Plan Larkin en el gobierno de Arturo Frondizi, devastación que se acentuó durante la dictadura y el gobierno menemista. Ahora, están en un proceso de lenta recuperación, con la reapertura de algunos ramales, todo insuficiente, por cierto, para satisfacer la demanda creciente de los usuarios.
En cuanto a la política internacional, cuáles son "los intereses nacionales" que hay que priorizar, en lugar de los "amiguismos ideológicos"? Esos intereses que habría que defender implicaría el relacionamiento con los países europeos, volver a las "relaciones carnales" con EE.UU.? En cuanto a esa ambigua calificación de "amiguismos ideológicos" tiene que ver con la relación estratégica con Brasil, con Venezuela, con los países latinoamericanos en un proceso de integración nunca visto? Acaso no ha sido relevante la defensa argentina sobre la soberanía en Malvinas inculpando de la falta de avances en la negociación al Reino Unido?
La Argentina mantiene relaciones con todos los países del mundo; con algunos hay una mayor empatía, con otros menos. Pero se ha puesto fin a vinculaciones que nos ponían en el triste papel de ser simples lacayos, de ser meros instrumentos de políticas imperiales como en la época en que la economía era digitada por el FMI con las consecuencias desastrosas para el país. Hoy esa supervisión no existe más y este, junto con el desendeudamiento, fue uno de los logros fundamentales de este modelo.
La política externa del país, con presencia en la UNASUR, la CELAC, el Mercosur, el G20 está en sintonía con la idea de que somos una nación soberana, que tenemos Patria.
"Si se invierte bien desde el Estado, si no se gasta mal, si se estimula la inversión productiva estamos a tiempo de corregir el rumbo. Usted, Señora, puede hacerlo", finaliza Petraglia en un mensaje implícito a la presidenta de la Nación.
Hay cuestiones instrumentales que pueden ser corregidas, pero el "rumbo" es el que decidió apoyar una inmensa mayoría de la población. Estamos hartos de gobiernos que presentan determinada plataforma electoral y luego lo incumplen desembozadamente.
Hay un contrato social que tiene que ser cumplido. La oposición debe buscar quien la conduzca, presente su programa, gane una elección y luego lo ejecute. No es fácil, pero vale la pena que lo intente.
Pero limitarse a la demonización de un gobierno, solo a eso, sin hacer una propuesta integral para ser presentada a la sociedad en su conjunto es una práctica que ha hecho que los partidos de la oposición sufrieran una derrota aplastante el año pasado.--

martes, 9 de octubre de 2012

INFLACIÓN



EL INDEC Y LOS BONOS:

TENEDORES E INTERESES



Detrás de los índices que formula el Indec se esconden intereses económicos. Los sectores dominantes al no controlar de manera integral al Estado, presionan para que los números presentados por el organismo permitan una mayor ganancia por los bonos de la deuda. La inflación alta es la carta que se juegan para incrementar la tasa de interés de sus bonos.
Por Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)


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